Qué hipoteca me puedo permitir: empieza por la capacidad de pago, no por el precio del piso
La pregunta correcta no es cuánto dinero estaría dispuesto a prestarte un banco, sino qué cuota puedes sostener durante muchos años sin convertir la vivienda en una fuente permanente de tensión financiera. La capacidad hipotecaria nace de tus ingresos netos, tus deudas actuales, el nivel de ahorro, la estabilidad de esos ingresos y los gastos que seguirán existiendo después de comprar. El precio de la vivienda llega después, cuando esas variables ya están ordenadas.
Diferencia entre capacidad bancaria y capacidad cómoda
La entidad necesita comprobar que existen recursos suficientes para devolver el préstamo y que el riesgo encaja en sus políticas. Tu análisis debe ser más amplio. Además de poder pagar, deberías conservar margen para suministros, alimentación, transporte, seguros, mantenimiento, ocio y ahorro. Una cuota que supera el filtro del banco puede seguir siendo demasiado exigente para tu hogar si deja muy poca liquidez cada mes.
Por eso conviene trabajar con dos límites. El primero es el que podría aceptar la entidad después de estudiar tu solvencia. El segundo es el que tú consideras sostenible incluso si aparecen meses con más gastos o si necesitas mantener capacidad de ahorro. Para buscar vivienda, el segundo límite suele ser más útil porque evita ajustar el presupuesto al máximo desde el principio.
Antes de mirar anuncios con intención de compra, define una cuota objetivo y una cuota que no quieres superar. Esa decisión convierte una duda genérica en un rango de financiación mucho más realista y ayuda a descartar inmuebles que exigirían un esfuerzo excesivo.
Qué ingresos debes usar para saber cuánto puedes pagar de hipoteca cada mes
El cálculo debería partir de los ingresos netos que llegan de forma recurrente al hogar. Usar ingresos brutos o meses excepcionalmente altos puede crear una sensación de capacidad que no se mantiene durante todo el año. Si cobras pagas extra, complementos, incentivos, guardias, comisiones o rentas variables, conviene separar la parte estable de la parte que puede cambiar.
La recurrencia importa tanto como la cantidad
Las entidades valoran el tipo de contrato, la antigüedad, la trayectoria laboral y la estabilidad del sector porque una hipoteca se devuelve a muy largo plazo. Un ingreso elevado pero irregular puede recibir un tratamiento distinto a un salario más estable. También es habitual que se pidan nóminas, declaraciones fiscales, vida laboral, movimientos bancarios y otra documentación que permita comprobar la consistencia de lo declarado.
Para tu propio presupuesto, una forma prudente de pensar consiste en fijar la cuota con los ingresos que consideras estructurales. La parte variable puede servir para reforzar el ahorro, amortizar anticipadamente o asumir gastos puntuales, pero no debería ser imprescindible para llegar a final de mes. Esto reduce la dependencia de bonus, horas extra o ingresos que podrían disminuir.
Si la hipoteca la solicitan dos titulares, no basta con sumar salarios. También hay que sumar deudas, gastos y responsabilidades familiares. El resultado útil es el margen conjunto después de atender las obligaciones de ambos, no únicamente el total de ingresos que figura en las nóminas.
Qué porcentaje de endeudamiento es razonable al calcular la cuota hipotecaria
El Banco de España explica que muchas entidades sitúan la tasa de endeudamiento alrededor del 30-35% de los ingresos y que el endeudamiento total no debería sobrepasar el 40% de los ingresos netos mensuales. Estas referencias no son una autorización automática para llegar al máximo, sino límites orientativos que ayudan a medir cuánto peso pueden tener todas las deudas dentro del presupuesto.
La ratio se calcula con todas las cuotas, no solo con la hipoteca
Un préstamo de coche, una financiación personal, una tarjeta con pago aplazado o cualquier otra obligación mensual reduce el espacio disponible para la futura hipoteca. Si el hogar destina ya una parte de sus ingresos a esas cuotas, la hipoteca debe encajar en el margen restante. Ignorar este punto es una de las formas más frecuentes de sobreestimar cuánto se puede pedir.
Además, dos hogares con la misma ratio pueden tener situaciones muy distintas. Un porcentaje determinado puede dejar una cantidad suficiente para vivir en una renta alta y resultar mucho más ajustado en otra más baja. Por eso el “resto para vivir” debe analizarse junto al porcentaje: cuánto dinero queda después de pagar deudas y gastos esenciales.
Si la operación solo funciona utilizando el porcentaje máximo, conviene someterla a un escenario más exigente. Una subida de gastos familiares, una reducción temporal de ingresos o un coste de mantenimiento inesperado puede transformar una cuota inicialmente asumible en una carga difícil de gestionar.
Cómo afectan los préstamos, las tarjetas y la CIRBE a la hipoteca que puedes asumir
Las deudas existentes disminuyen la capacidad mensual y también influyen en la percepción de riesgo de la entidad. No es lo mismo llegar a la solicitud sin financiación activa que hacerlo con varias cuotas de consumo. El banco puede consultar la CIRBE para conocer los riesgos declarados a tu nombre por las entidades y contrastará esa información con la documentación aportada.
Reducir deuda puede mejorar el presupuesto más que alargar el plazo
Antes de intentar aumentar la hipoteca, merece la pena revisar si alguna financiación de corto plazo consume una parte importante de tus ingresos. Cancelar o reducir determinadas deudas, siempre que sea económicamente sensato y no deje al hogar sin ahorro, puede liberar capacidad para la vivienda y simplificar la estructura financiera del solicitante.
También importa cómo utilizas las tarjetas. Aunque no exista una gran cuota fija, los pagos aplazados frecuentes o el uso continuado de crédito pueden indicar que el presupuesto mensual está muy ajustado. La entidad no analiza únicamente una fotografía aislada; los movimientos de cuenta ayudan a entender cómo se gestionan los ingresos y los gastos.
Si actualmente conviven varios préstamos, consulta también nuestra guía sobre hipoteca y préstamo personal a la vez. La clave es medir el endeudamiento conjunto antes de atribuir toda la capacidad disponible a la futura vivienda.
Cuántos ahorros necesitas para que la hipoteca encaje con el precio de la vivienda
Los ahorros cumplen varias funciones a la vez: cubren la parte del precio que no financia la entidad, permiten pagar los gastos asociados a la compraventa y dejan una reserva para la etapa posterior a la firma. Por eso no conviene pensar en el ahorro como una única bolsa que puede vaciarse por completo para aumentar la entrada.
Entrada, gastos y colchón deben calcularse por separado
Si la entidad financia una parte del valor de la vivienda, el resto debe salir de fondos propios. A esa necesidad se añaden impuestos y costes de la compraventa, que dependen de si la vivienda es nueva o usada y de la comunidad autónoma. Después de cubrir ambos bloques, debería quedar una reserva compatible con los gastos ordinarios del hogar y con posibles imprevistos.
Cuanto mayor sea la financiación que necesitas, más sensible puede ser la operación a la tasación y a la política de riesgo del banco. Tener ahorro no garantiza aprobación, pero reduce el capital solicitado y puede ofrecer más margen para negociar. También evita que una diferencia entre precio y tasación obligue a buscar dinero a última hora.
Antes de fijar el precio máximo de vivienda, divide tu ahorro en tres cantidades: fondos que sí quieres aportar al precio, dinero reservado para impuestos y gastos, y colchón que no deseas consumir. El presupuesto de compra debe construirse únicamente con la primera parte y con la financiación que resulte razonable.
Por qué el 80% de financiación es una referencia y no una promesa del banco
En España es habitual que las hipotecas para vivienda se planteen alrededor de un porcentaje del valor de tasación, y el 80% aparece con frecuencia como referencia para vivienda habitual. Esto no significa que exista un derecho a recibir ese porcentaje ni que todas las entidades utilicen exactamente el mismo criterio. La decisión depende de la solvencia, el tipo de inmueble, la operación y la política interna de cada banco.
Precio de compra y valor de tasación pueden no coincidir
Si la tasación queda por debajo del precio acordado, la financiación calculada sobre ese valor puede obligarte a aportar más fondos propios. Por eso una compra muy ajustada al límite de ahorro deja poco margen para absorber diferencias. La tasación tampoco sustituye al análisis de ingresos: un inmueble puede tener valor suficiente y aun así el banco considerar que la cuota es demasiado alta para el solicitante.
Existen operaciones que superan el 80% de financiación, pero deben tratarse como situaciones específicas y no como la base del presupuesto. Pueden depender del perfil, del tipo de vivienda, de garantías adicionales o de campañas concretas. Planificar la compra suponiendo que necesariamente obtendrás una financiación superior puede llevar a comprometerse con un precio que después no resulte viable.
Para saber qué hipoteca te puedes permitir, utiliza un porcentaje de financiación prudente y deja margen para que la tasación o las condiciones finales no obliguen a rehacer todo el plan.
Qué gastos de compra debes descontar antes de calcular tu entrada disponible
El precio del inmueble es solo una parte del dinero necesario para comprar. La fiscalidad varía según se trate de vivienda nueva o usada y según la comunidad autónoma. También pueden aparecer costes asociados a la compraventa, a la tasación, a servicios profesionales o a trámites que dependen de la operación. Si esos importes no se reservan desde el principio, el ahorro disponible para la entrada queda sobreestimado.
Los gastos del préstamo y los gastos de comprar la vivienda son conceptos distintos
La Ley 5/2019 modificó el reparto de varios gastos de formalización del préstamo hipotecario. De forma general, el cliente asume la tasación y la entidad soporta determinados costes de notaría, registro, gestoría e impuestos vinculados a la hipoteca. Esto no significa que el comprador deje de tener los gastos propios de la adquisición del inmueble.
La diferencia es importante porque muchas estimaciones rápidas mezclan ambas capas. Para calcular el presupuesto real, primero determina cuánto dinero necesitas para cerrar la compraventa y cuánto quieres conservar después. Solo la cantidad restante debería considerarse entrada disponible.
También es recomendable no usar cifras demasiado ajustadas. Impuestos, tasación y costes asociados pueden variar según las características concretas de la operación. Un margen adicional evita que una desviación pequeña obligue a financiar gastos con crédito de consumo o a reducir el colchón previsto.
Cómo convertir una cuota asumible en el precio máximo de vivienda que puedes buscar
Una vez definida la cuota cómoda, el siguiente paso es traducirla en capital hipotecario. Esa conversión depende del tipo de interés y del plazo. Con el mismo pago mensual, un tipo más bajo o un plazo mayor permiten financiar más capital; un tipo más alto o un plazo más corto reducen la cantidad. Por eso no existe una relación fija entre sueldo y precio de vivienda.
El importe de hipoteca y el precio de compra son dos cifras diferentes
Al capital que puedes financiar se suma la parte del precio que pagarás con fondos propios. Sin embargo, no debes añadir todo tu ahorro, porque una parte se destina a gastos y otra debería mantenerse como reserva. El resultado es un rango de precio, no una cifra matemática inamovible.
Trabajar con un rango es más seguro que fijarse en un máximo exacto. Si las condiciones de financiación cambian, la tasación resulta inferior o decides conservar más ahorro, el proyecto puede seguir encajando sin renunciar inmediatamente a la vivienda. Además, una casa con gastos comunitarios elevados, necesidad de reforma o mayor coste de mantenimiento puede justificar un precio de compra menor aunque la hipoteca nominal sea posible.
La búsqueda inmobiliaria debería comenzar después de esta conversión. Así, cada visita se evalúa dentro de un presupuesto que ya incorpora cuota, entrada, gastos y margen de seguridad.
Cómo cambia la hipoteca que te puedes permitir cuando alargas o reduces el plazo
El plazo es una de las variables con más impacto sobre la cuota. Repartir el capital durante más años reduce el pago mensual, pero prolonga el tiempo de endeudamiento y suele elevar el coste total de intereses. Reducir el plazo produce el efecto contrario: exige más cada mes, aunque la deuda termina antes y normalmente implica menor coste financiero.
Un plazo largo no debería utilizarse para forzar una vivienda fuera de presupuesto
Si una operación solo resulta cómoda al llevar el préstamo al plazo máximo que acepta la entidad, conviene revisar el precio. La duración puede ayudar a ajustar una financiación razonable, pero no corrige un desequilibrio entre ingresos y coste de la vivienda. Además, la edad de los titulares puede limitar los plazos disponibles según la política de cada banco.
El análisis debe hacerse comparando varios plazos con el mismo capital y un tipo de interés coherente. Observa no solo la cuota inicial, sino el total pagado y la capacidad de mantener ahorro durante esos años. Una diferencia mensual aparentemente pequeña puede tener un efecto considerable cuando se mantiene durante décadas.
La mejor duración es la que equilibra cuota, coste y flexibilidad. Si el hogar dispone de margen suficiente, puede preferir un plazo menor; si necesita preservar liquidez, uno más largo puede ser razonable siempre que el precio de compra siga siendo prudente.
Cómo afecta el tipo de interés al importe de hipoteca que encaja en tu presupuesto
El tipo de interés determina cuánto cuesta financiar un mismo capital. Cuando sube, la cuota necesaria para devolver el préstamo también aumenta si se mantienen plazo e importe. Por eso una vivienda que encajaba con unas condiciones puede dejar de hacerlo si el mercado cambia o si la oferta final del banco es menos favorable que la utilizada en la primera simulación.
No calcules tu presupuesto con el tipo más atractivo que veas anunciado
Las ofertas publicitarias suelen estar condicionadas al perfil, a la vinculación y a requisitos específicos. La propuesta que recibe cada solicitante puede ser distinta. Para estimar capacidad, es más sensato trabajar con un tipo realista y añadir cierto margen que basarse en la mejor cifra disponible en una campaña comercial.
También debes distinguir TIN y TAE. El TIN ayuda a entender el interés nominal, mientras que la TAE incorpora otros elementos del coste y resulta útil para comparar ofertas con una estructura similar. Ninguno de los dos sustituye el análisis de productos vinculados, seguros, comisiones o condiciones que pueden cambiar el coste efectivo para tu hogar.
Si el precio máximo de vivienda depende de conseguir una bonificación concreta o un tipo especialmente bajo, la operación es frágil. Un presupuesto más sólido mantiene la cuota dentro de tu zona cómoda incluso si las condiciones finales son algo peores.
Hipoteca fija, variable o mixta: qué cambia al calcular cuánto puedes permitirte
La modalidad del préstamo influye en la estabilidad de la cuota. En una hipoteca fija, el tipo pactado ofrece previsibilidad sobre la parte financiera durante el periodo contratado. En una variable, la cuota puede cambiar con las revisiones del índice de referencia y el diferencial. La hipoteca mixta combina un periodo inicial con unas condiciones y una fase posterior con otra estructura.
La capacidad no debería medirse solo con la primera cuota
Cuando el préstamo puede variar, conviene comprobar si el presupuesto soportaría una cuota superior a la inicial. Una entrada cómoda en el primer año no garantiza que la hipoteca siga siendo cómoda más adelante. El análisis debe incorporar un margen para escenarios de tipos menos favorables y para cambios en los gastos del hogar.
La modalidad adecuada depende de la tolerancia al riesgo, la estabilidad de ingresos, el horizonte de permanencia y las condiciones reales ofrecidas. No existe un tipo universalmente mejor. Lo importante para esta búsqueda es saber si la estructura elegida mantiene la vivienda dentro del presupuesto durante toda la vida del préstamo.
Puedes utilizar el simulador de hipoteca fija o mixta para comparar cuotas, pero interpreta el resultado junto con tu margen mensual y no únicamente con el pago del primer periodo.
Por qué la estabilidad laboral cambia la hipoteca que puedes asumir aunque tu sueldo sea el mismo
La cifra de ingresos no cuenta toda la historia. Las entidades también valoran la probabilidad de que esos ingresos continúen durante el tiempo necesario para devolver la deuda. Antigüedad, tipo de relación laboral, sector profesional, historial de ingresos y evolución reciente pueden influir en la evaluación de solvencia.
Tu propio presupuesto puede ser más prudente que el del banco
Si tu actividad tiene meses muy desiguales, una parte importante del salario depende de variables o prevés cambios profesionales, conviene que la cuota se apoye en la parte más estable del ingreso. La vivienda es un compromiso de largo plazo y no debería necesitar constantemente meses excelentes para resultar sostenible.
La estabilidad también afecta al tamaño del colchón recomendable. Un hogar con ingresos predecibles puede necesitar una reserva distinta a otro en el que una parte relevante depende de actividad autónoma, contratos temporales o comisiones. Esta reserva no forma parte de la entrada; sirve para proteger el pago de la hipoteca y los gastos básicos si aparece un periodo más débil.
Cuando compares viviendas, no conviertas una mejora salarial reciente en un aumento automático del precio objetivo. Primero comprueba que el nuevo nivel de ingresos se consolida y que el resto de obligaciones no ha crecido al mismo tiempo.
Cómo influyen hijos, alquileres, manutención y otros gastos familiares en tu capacidad hipotecaria
Dos hogares con los mismos ingresos netos pueden soportar cuotas muy diferentes. Guardería, estudios, transporte, manutención, ayuda a familiares, alquileres temporales, seguros o gastos médicos modifican el dinero disponible después de atender las necesidades esenciales. La ratio de endeudamiento es útil, pero no refleja por sí sola toda la estructura del hogar.
El resto para vivir debe analizarse en euros, no solo en porcentajes
Después de fijar una cuota hipotética, calcula cuánto dinero queda cada mes para todos los gastos no financieros. Si el margen obliga a reducir demasiado el ahorro o deja muy poca flexibilidad, el precio de vivienda debería bajar aunque la ratio siga dentro de referencias habituales.
También conviene anticipar cambios previsibles. La llegada de hijos, una mudanza que aumenta el transporte, una vivienda con comunidad elevada o el fin de determinadas ayudas pueden modificar el presupuesto. El análisis no debe basarse exclusivamente en el mes actual si ya sabes que la estructura de gastos cambiará.
La vivienda adecuada es la que puede convivir con el resto de objetivos del hogar. Comprar en el máximo limita la capacidad de adaptación y puede hacer que cualquier gasto importante termine financiándose con nuevo crédito, aumentando todavía más el endeudamiento.
Qué colchón financiero conviene conservar después de pagar entrada y gastos
No existe una cantidad universal porque el nivel de reserva depende de la estabilidad de los ingresos, el número de personas que dependen del presupuesto, los gastos mensuales y el estado de la vivienda. Aun así, comprar utilizando todo el efectivo disponible deja al hogar expuesto precisamente cuando aparecen nuevos costes de instalación y mantenimiento.
La reserva sirve para proteger la hipoteca, no para aumentar el precio de compra
Una vez que eres propietario pueden surgir reparaciones, derramas, seguros, impuestos locales, mobiliario o sustitución de equipos. Si cada gasto obliga a utilizar tarjetas o préstamos personales, la cuota hipotecaria que parecía asumible termina conviviendo con nuevas deudas más caras.
Conviene separar mentalmente el colchón del ahorro para la entrada. Si necesitas utilizar la reserva para que la operación cierre, probablemente el precio está demasiado cerca de tu límite. Reducir el presupuesto de compra puede ser menos atractivo al principio, pero ofrece más capacidad para mantener una economía estable después de firmar.
El colchón también mejora la capacidad de decisión. Permite amortizar cuando sea conveniente, afrontar cambios laborales con menos presión y evitar aceptar cualquier refinanciación ante un imprevisto. La sostenibilidad de una hipoteca se mide durante años, no únicamente el día de la compra.
Cómo usar un simulador para calcular la hipoteca sin confundir estimación con aprobación
Un simulador permite relacionar capital, plazo y tipo de interés para obtener una cuota estimada. También ayuda a probar qué ocurre al cambiar la entrada, reducir el precio o modificar la duración. Es una herramienta útil para organizar decisiones, pero no reproduce todos los criterios de riesgo que aplicará una entidad financiera.
El simulador calcula; el banco evalúa solvencia y el hogar decide comodidad
La cifra obtenida no es una oferta vinculante ni una confirmación de que el préstamo será aprobado. La entidad revisará ingresos, documentación, deudas, comportamiento financiero, tasación y características de la operación. Además, el tipo final puede diferir del utilizado en la simulación.
Para aprovechar bien la herramienta, prueba más de un escenario y no te quedes únicamente con la cuota más baja. Observa cómo cambia el resultado con un tipo algo mayor, un plazo menor o una entrada diferente. Esa sensibilidad muestra si el proyecto tiene margen o depende de condiciones muy concretas.
Puedes utilizar el simulador de hipoteca de Credalye para hacer los cálculos. Después, vuelve a los criterios de este artículo para interpretar si la cuota encaja con tus ingresos, tus deudas y la reserva que quieres conservar.
Qué revisará el banco antes de decir cuánto te puede prestar realmente
La entidad debe realizar una evaluación de solvencia antes de conceder el préstamo. Esa revisión incluye ingresos, empleo, obligaciones financieras, historial de pagos y documentación económica. La valoración del inmueble ayuda a determinar la garantía, pero la capacidad de devolución del cliente sigue siendo el centro del análisis.
La aprobación máxima del banco no tiene por qué ser tu presupuesto objetivo
Una entidad puede considerar viable una cuota que para ti resulte demasiado exigente. Sus criterios de riesgo responden a la probabilidad de recuperación del préstamo; tu decisión debe incorporar también estilo de vida, capacidad de ahorro, proyectos familiares y tolerancia a los imprevistos.
Antes de solicitar un estudio, ten preparado un rango de precio, la entrada que deseas aportar, la cuota objetivo y el plazo que consideras razonable. Así podrás evaluar la propuesta bancaria respecto a tus límites y no al revés. Si la oferta exige usar todo el ahorro o elevar la cuota por encima de tu zona cómoda, la operación merece una revisión.
Comparar entidades puede mejorar condiciones, pero no cambia la matemática básica de tu presupuesto. El objetivo no es encontrar un banco que permita gastar más, sino una financiación que encaje mejor con una vivienda que ya sea sostenible para tu hogar.
Cómo decidir tu precio máximo antes de reservar o hacer una oferta por una vivienda
Antes de comprometerte con un inmueble deberías conocer cuatro cifras: cuota mensual cómoda, capital hipotecario aproximado, entrada que realmente quieres utilizar y gastos que quedan fuera del precio. Con ellas puedes construir un rango de compra y comprobar si la vivienda encaja sin depender de la máxima financiación posible.
Deja margen para la tasación y para cambios en las condiciones
Una oferta realizada exactamente en el límite tiene poca capacidad de absorber una tasación inferior, un tipo de interés algo más alto o un gasto de compra mayor. Mantener un margen reduce el riesgo de que la operación requiera más ahorro del previsto o de que la cuota final supere el nivel que habías considerado cómodo.
También hay que valorar el coste de la propia vivienda. Comunidad, IBI, seguros, eficiencia energética, mantenimiento y reformas pueden hacer que dos inmuebles con el mismo precio tengan presupuestos mensuales distintos. El máximo de compra debería ajustarse a esas diferencias, no calcularse únicamente con el precio de la escritura.
Cuando una vivienda obliga a sacrificar el colchón, elevar mucho el plazo o asumir una cuota en el límite, no basta con que el banco pueda aprobarla. La pregunta central sigue siendo si el hogar puede sostenerla con margen durante años.
Qué hipoteca me puedo permitir: método final para fijar un presupuesto sostenible
Para saber qué hipoteca puedes permitirte necesitas unir tres capas: capacidad mensual, fondos propios y características del préstamo. Los ingresos determinan el punto de partida, las deudas reducen el margen, los ahorros limitan la entrada y los gastos, mientras que plazo y tipo de interés convierten la cuota en capital financiable. Ninguna de estas variables funciona bien de forma aislada.
El objetivo es encontrar una vivienda sostenible, no alcanzar el máximo disponible
Las referencias de endeudamiento ayudan a orientar el cálculo, pero la decisión final debe considerar cuánto dinero queda para vivir y ahorrar. Del mismo modo, que una entidad pueda financiar alrededor de un determinado porcentaje del valor no significa que debas utilizar toda esa capacidad. Mantener margen protege al hogar frente a cambios de ingresos, gastos y condiciones financieras.
El proceso más sólido es definir primero una cuota cómoda, descontar todas las deudas, reservar gastos y colchón, estimar una financiación prudente y convertirla después en un rango de precio. Solo entonces tiene sentido buscar vivienda de forma activa y comparar ofertas bancarias.
| Variable | Qué determina | Decisión clave |
|---|---|---|
| Ingresos netos | Capacidad mensual | Usar la parte recurrente |
| Deudas | Margen disponible | Contar todas las cuotas |
| Ahorros | Entrada y gastos | Separar el colchón |
| Plazo | Cuota y coste total | No alargar para forzar el precio |
| Interés | Capital financiable | Simular con margen |
| Vivienda | Gasto posterior | Valorar mantenimiento y comunidad |
Si el proyecto sigue siendo cómodo después de aplicar estos filtros, el presupuesto está mucho mejor preparado para pasar de una simulación orientativa a un estudio real con una entidad.