Guía · Endeudamiento y vivienda

Hipoteca y préstamo personal a la vez: cuándo dos financiaciones pueden convivir y qué mira el banco

Tener una hipoteca y un préstamo personal a la vez es posible, pero la cuestión decisiva no es si ambos productos pueden coexistir, sino si tus ingresos permiten asumir las dos cuotas sin llevar el endeudamiento a un nivel que la entidad considere excesivo. Si te preguntas “si estoy pagando un préstamo, ¿puedo pedir una hipoteca?”, el banco analizará esa deuda junto con el resto de tus compromisos, consultará la CIRBE y estudiará tu solvencia antes de decidir. También importa el momento: pedir un préstamo antes de firmar la hipoteca puede alterar la situación financiera que la entidad había evaluado y afectar a la operación.

01DeudasTodas cuentan
02CIRBERiesgo declarado
03SolvenciaDos cuotas
Actualizado: 31 de agosto de 2026Lectura: 36 minCredalye · Educación financiera
Personas revisando una hipoteca y un préstamo personal dentro del mismo presupuesto
Guía CredalyeDos préstamos pueden convivir. El presupuesto tiene que soportarlos.
Credalye · Información financieraUn préstamo personal activo no bloquea automáticamente una hipoteca.

Pero sí modifica el análisis de solvencia: aumenta tus compromisos mensuales, aparece en la información crediticia que consulta la entidad y puede reducir el importe hipotecario que el banco considera sostenible.

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¿Se puede tener una hipoteca y un préstamo personal a la vez?

Sí. Una hipoteca y un préstamo personal a la vez pueden coexistir porque son dos contratos de financiación diferentes. Tener uno no crea una prohibición automática para contratar el otro. Lo que determina la viabilidad es la situación financiera completa del prestatario y la decisión de riesgo de la entidad que estudia la nueva operación.

La diferencia principal está en la garantía y en el plazo. La hipoteca suele estar vinculada a un inmueble y puede extenderse durante muchos años; el préstamo personal normalmente no tiene una garantía real específica y suele devolverse en un plazo bastante más corto. Desde el punto de vista del presupuesto, sin embargo, ambos producen lo mismo: una cuota que reduce el dinero disponible cada mes.

Por eso el banco no analiza cada producto de manera aislada. Si solicita una hipoteca una persona que ya paga un préstamo personal, la cuota de ese préstamo forma parte de sus compromisos. Si alguien que ya tiene hipoteca pide después financiación personal, la cuota hipotecaria también condiciona cuánto margen queda para asumir el nuevo crédito.

El punto central no es, por tanto, “¿puedo tener los dos?”, sino “¿puedo pagar los dos con suficiente margen?”. Dos financiaciones pueden ser compatibles jurídicamente y resultar demasiado exigentes económicamente. El análisis responsable empieza por sumar todas las cuotas y revisar qué parte de los ingresos queda libre después de pagarlas.

Si estoy pagando un préstamo, ¿puedo pedir una hipoteca?

Si ya estás pagando un préstamo personal, puedes solicitar una hipoteca. La existencia de esa deuda no provoca por sí sola una denegación. La entidad incorporará el préstamo al estudio de solvencia y valorará cómo afecta a tu capacidad para asumir la futura cuota hipotecaria.

La Ley 5/2019 exige que el prestamista evalúe en profundidad la solvencia antes de celebrar un contrato de préstamo inmobiliario. Entre los factores que debe considerar están la situación de empleo, los ingresos presentes y previsibles, los activos, el ahorro, los gastos fijos y los compromisos ya asumidos. Un préstamo personal activo entra directamente en este último grupo.

El efecto depende de su importe pendiente, de la cuota mensual y del tiempo que falte para terminar de pagarlo. Una deuda pequeña que está próxima a cancelarse no tiene el mismo impacto que un préstamo reciente con una cuota elevada y varios años por delante. También importa si existen otras obligaciones, como tarjetas financiadas, créditos, avales o una segunda financiación.

La entidad puede aprobar la hipoteca, ofrecer un importe inferior al solicitado, exigir una estructura más prudente o rechazar la operación si considera que el conjunto de compromisos deja un margen insuficiente. Por eso, cuando existe un préstamo previo, conviene calcular la capacidad hipotecaria teniendo en cuenta esa cuota desde el principio y no como un gasto separado.

La solvencia se recalcula teniendo en cuenta todas las cuotas activas

El estudio de solvencia busca comprobar si el cliente podrá devolver la hipoteca durante toda su vida contractual. No se limita a revisar una nómina ni a comprobar que la vivienda tiene valor. El banco necesita una imagen suficientemente completa de ingresos, gastos, estabilidad y deudas.

El Banco de España explica que, antes de conceder un crédito, la entidad obtiene información sobre trabajo, ingresos, bienes y obligaciones. En una hipoteca, este análisis es especialmente relevante porque el plazo puede extenderse durante décadas. El banco necesita valorar no solo la situación actual, sino la razonabilidad de los pagos futuros.

Cuando existe un préstamo personal, su cuota se suma a los compromisos mensuales. El capital pendiente también aporta información sobre la duración de esa obligación. Una persona puede tener ingresos suficientes para una hipoteca considerada de forma aislada y, al sumar otra cuota, quedar fuera de los criterios internos de riesgo de la entidad.

No existe una única fórmula pública que todas las entidades deban aplicar de la misma manera. Cada banco dispone de procedimientos internos y políticas de concesión. Por ello, dos solicitantes con ingresos similares pueden recibir decisiones distintas si difieren en estabilidad, deudas, ahorro, edad, tipo de contrato laboral, patrimonio o características de la vivienda.

Análisis de ingresos y deudas antes de solicitar una hipoteca teniendo un préstamo
La entidad ve una sola fotografía financiera

Préstamo personal, futura hipoteca y otros compromisos se suman dentro del análisis de solvencia.

La CIRBE permite al banco ver el nivel de riesgo crediticio existente

La CIRBE es la Central de Información de Riesgos del Banco de España. Recoge información sobre préstamos, créditos, avales y garantías que las entidades declarantes mantienen con sus clientes. No es un registro de morosos: su finalidad es mostrar exposición crediticia y ayudar a valorar el riesgo.

Cuando solicitas una operación de riesgo, como una hipoteca, las entidades que cumplen los requisitos pueden consultar información de la CIRBE. El Banco de España indica que esta consulta permite saber qué obligaciones mantiene el solicitante con otras entidades y valorar el nivel de riesgo que supondría autorizar la nueva financiación.

Esto hace que un préstamo personal no deba tratarse como una deuda “invisible” frente al banco hipotecario. La información agregada puede reflejar exposición en determinadas categorías, aunque la forma y el detalle disponible dependen del tipo de informe y de los umbrales de declaración aplicables.

La conclusión práctica es importante: si existe un préstamo personal, conviene declararlo correctamente en el proceso hipotecario y trabajar con la situación financiera real. Ocultar una deuda o estructurar una nueva financiación confiando en que la entidad no la detectará no es una base segura para una operación que puede durar veinte, veinticinco o treinta años.

El endeudamiento conjunto marca cuánto margen queda para la hipoteca

No existe en la Ley 5/2019 un porcentaje único de endeudamiento que garantice la aprobación o provoque automáticamente el rechazo de una hipoteca. Las entidades utilizan criterios internos para determinar qué parte de los ingresos puede destinarse de forma prudente al pago de deudas.

En contenidos financieros se utiliza con frecuencia una referencia aproximada en torno al 30%–35% de los ingresos netos y, en algunos casos, se citan márgenes superiores según el perfil. Debe entenderse como una orientación de mercado y no como un derecho del consumidor ni como un límite legal universal. Un banco puede ser más conservador si existen ingresos variables, dependientes económicos u otros riesgos.

Para calcular el esfuerzo no debe mirarse solo la futura hipoteca. Hay que sumar la cuota del préstamo personal, otras financiaciones, pagos aplazados relevantes y cualquier obligación periódica que reduzca el margen disponible. Una hipoteca de cuota moderada puede resultar excesiva cuando se combina con varias deudas de corto plazo.

También importa cuánto dinero queda libre después de pagar las cuotas. Dos hogares que destinan el mismo porcentaje de ingresos a deuda pueden tener márgenes muy diferentes si sus ingresos absolutos y sus gastos familiares son distintos. La sostenibilidad exige algo más que superar un cálculo porcentual: debe quedar capacidad para vivienda, alimentación, suministros, transporte, ahorro e imprevistos.

¿Se puede combinar hipoteca y préstamo personal para comprar una vivienda?

Combinar hipoteca y préstamo personal para una misma compra es técnicamente posible si las entidades aceptan las operaciones y la solvencia permite pagar ambas. Sin embargo, esta estructura aumenta la deuda total y suele ser más exigente que financiar la vivienda con ahorro propio y una sola cuota hipotecaria.

La razón habitual para plantearla es cubrir una parte del dinero que la hipoteca no financia. En una compra de vivienda, el banco determina cuánto está dispuesto a prestar en función del valor, la tasación y el perfil del cliente. La diferencia entre el precio y la financiación hipotecaria debe cubrirse con recursos propios u otra fuente de dinero.

Si esa diferencia procede de un préstamo personal, el banco hipotecario debe incorporar la nueva deuda al análisis de solvencia. No puede tratar la entrada financiada como si fuera ahorro. El cliente tendrá que pagar simultáneamente una deuda de largo plazo y otra normalmente más corta y con una cuota proporcionalmente más alta.

La combinación no debe evaluarse únicamente por la posibilidad de llegar a la compra. También hay que revisar el coste agregado, el margen mensual durante los primeros años y el riesgo de necesitar más crédito para gastos imprevistos. Entrar en una hipoteca con el presupuesto ya muy tensionado reduce la capacidad de absorber cualquier cambio económico posterior.

¿Puedo pedir un préstamo personal para pagar la entrada de la hipoteca?

Un préstamo personal puede utilizarse para obtener liquidez antes de una compra, pero financiar la entrada introduce una deuda que el banco hipotecario debe tener en cuenta. La entrada deja de proceder de ahorro acumulado y pasa a formar parte del endeudamiento del comprador.

Desde el punto de vista del banco, esta diferencia es relevante porque el ahorro previo funciona como una señal de capacidad financiera y reduce el importe total que el hogar necesita financiar. Si la entrada también se cubre con deuda, el comprador comienza la operación con dos obligaciones y menos colchón.

La Ley 5/2019 obliga al prestamista a evaluar la solvencia con información suficiente y a consultar el historial crediticio en los términos previstos. Por eso un préstamo utilizado para completar la entrada puede afectar al importe de hipoteca que la entidad considere viable o a la propia aprobación.

Además, el préstamo personal suele concentrar su devolución en menos años que la hipoteca. Eso puede generar una fase inicial especialmente exigente, justo cuando el comprador también afronta mudanza, equipamiento, mantenimiento y otros gastos asociados a una nueva vivienda. Antes de recurrir a esta estructura conviene calcular las dos cuotas juntas durante todo el periodo en que coincidirán.

Documentación de hipoteca y préstamo personal revisada antes de la firma
El momento de contratar una nueva deuda importa

Una obligación asumida durante el proceso hipotecario puede cambiar la situación que el banco había evaluado.

Financiar los gastos de compra con otro préstamo aumenta el esfuerzo inicial

Los gastos e impuestos asociados a la compraventa no desaparecen porque exista una hipoteca. Si se financian mediante un préstamo personal, vuelven a convertirse en una cuota adicional que reduce la solvencia disponible. La operación puede parecer más ordenada porque cada deuda tiene una finalidad distinta, pero el presupuesto las suma igualmente.

El problema no es solo el coste financiero. Utilizar crédito para cubrir prácticamente todo el dinero que exige la compra puede dejar al hogar sin ahorro de emergencia desde el primer día. Una avería, una pérdida temporal de ingresos o cualquier gasto extraordinario puede obligar a recurrir de nuevo a financiación.

También hay que distinguir los gastos de la compraventa de los gastos de formalización del préstamo hipotecario. La distribución de estos últimos está regulada cuando se aplica la Ley 5/2019, mientras que impuestos y otros costes ligados a comprar el inmueble siguen formando parte de la operación de adquisición.

Una estructura financiera sólida no se limita a conseguir que la compra pueda firmarse. Debe conservar un margen razonable después de la firma. Si el préstamo personal sirve para cubrir la última parte del dinero necesario pero deja el presupuesto sin capacidad de ahorro, la operación merece una revisión más prudente.

¿Qué pasa si pido un préstamo antes de firmar la hipoteca?

Pedir un préstamo antes de firmar la hipoteca puede cambiar la situación económica sobre la que la entidad había realizado su estudio. Aunque la solicitud hipotecaria esté avanzada, una nueva deuda aumenta los compromisos mensuales y puede modificar la valoración de solvencia.

Esto es especialmente delicado entre la aprobación inicial y la firma. La FEIN refleja las condiciones personalizadas del préstamo hipotecario cuando la entidad considera viable la operación, pero la concesión parte de una información financiera concreta. Si esa información cambia de forma relevante antes de formalizar, el banco puede necesitar reevaluar la operación.

No conviene asumir que recibir documentación precontractual significa que cualquier nueva deuda posterior es irrelevante. La Ley 5/2019 exige evaluar la capacidad del cliente para cumplir las obligaciones del préstamo y establece que la información facilitada debe ser correcta y suficientemente completa para realizar esa evaluación.

Por eso, si durante el proceso hipotecario surge la necesidad de contratar otro préstamo, lo prudente es valorar cómo afectará a la solvencia antes de hacerlo. Una financiación nueva puede reducir el margen disponible, alterar el importe aprobado o, en determinadas circunstancias, impedir que la operación continúe en las condiciones previstas.

La FEIN no congela tu situación financiera hasta la firma

No. La FEIN es la Ficha Europea de Información Normalizada y contiene las condiciones personalizadas de la oferta hipotecaria. Tiene un papel esencial en la transparencia precontractual, pero no debe interpretarse como una autorización para modificar libremente la situación financiera antes de la firma.

La entidad ha llegado a esas condiciones después de analizar documentación, ingresos, gastos, deudas y otros elementos del expediente. Si el cliente adquiere una obligación significativa entre la emisión de la FEIN y la formalización, la fotografía de solvencia deja de ser exactamente la misma.

La importancia dependerá del tamaño de la nueva deuda y del margen que existiera. Una pequeña obligación no tiene necesariamente el mismo impacto que un préstamo personal con una cuota relevante. El resultado concreto corresponde al análisis de la entidad y a sus procedimientos internos de riesgo.

Por tanto, el periodo previo a la firma no debería utilizarse para reorganizar el endeudamiento sin valorar consecuencias. La prioridad es llegar a notaría con una situación financiera coherente con la que permitió aprobar la hipoteca y con suficiente margen para atender las cuotas después de la compra.

Cálculo de cuotas de hipoteca y préstamo personal dentro del presupuesto mensual
La suma de cuotas necesita margen

No basta con que cada producto parezca asumible por separado: ambos se pagan con los mismos ingresos.

¿Puedo pedir un préstamo personal después de firmar la hipoteca?

Después de formalizar una hipoteca puedes solicitar un préstamo personal. La nueva entidad —o el mismo banco— estudiará de nuevo tu solvencia teniendo en cuenta que ya existe una cuota hipotecaria y un capital pendiente.

La aprobación no está garantizada por haber conseguido previamente la hipoteca. El préstamo personal se analiza como una operación nueva. Los ingresos pueden ser suficientes para la cuota hipotecaria y no dejar margen para otra deuda, o el banco puede considerar que el nivel total de compromisos ya es elevado.

El momento posterior a la compra merece especial prudencia porque suelen aparecer gastos de adaptación, muebles, reformas y otros desembolsos. Financiar todos esos conceptos inmediatamente después de firmar puede hacer que el presupuesto mensual quede más ajustado de lo previsto en el análisis hipotecario.

Si el préstamo personal se solicita para una necesidad real, conviene calcular cómo quedará la suma de cuotas y cuánto ahorro seguirá siendo posible. La vivienda ya está hipotecada y el nuevo crédito añade una obligación sin ampliar necesariamente los ingresos disponibles.

Un préstamo personal puede reducir el importe hipotecario disponible

Un préstamo personal reduce el margen de renta disponible para pagar la futura hipoteca. Por eso puede afectar al capital máximo que una entidad está dispuesta a prestar. El banco no calcula el importe hipotecario únicamente a partir del precio o de la tasación: también necesita que la cuota resultante encaje con la solvencia del cliente.

Si una parte relevante de los ingresos ya se destina a otro préstamo, la cuota hipotecaria admisible puede ser menor. Para conseguir que el esfuerzo total permanezca dentro de los criterios internos, la entidad podría reducir el capital, exigir un plazo diferente o considerar que la operación no es viable.

Este efecto explica por qué cancelar una deuda antes de solicitar la hipoteca puede mejorar el perfil en algunos casos. Sin embargo, no siempre tiene sentido utilizar todos los ahorros para cancelar un préstamo si eso deja al comprador sin fondos para la entrada, los gastos o un colchón de seguridad. La decisión debe estudiarse de forma conjunta.

También importa la fecha de finalización del préstamo personal. Si está próximo a terminar, la entidad puede valorar esa circunstancia dentro de su análisis, pero no existe una regla universal que obligue a ignorar una cuota porque falten pocos meses. La política de riesgo y la documentación aportada determinan el tratamiento concreto.

El coste real aparece cuando las dos cuotas coinciden durante los primeros años

Combinar ambas financiaciones significa pagar dos tipos de coste al mismo tiempo. La hipoteca suele tener un plazo largo y un tipo asociado al crédito inmobiliario; el préstamo personal normalmente concentra la devolución en menos años y puede tener un coste financiero superior al no contar con una garantía hipotecaria específica.

La consecuencia es que los primeros años pueden ser los más exigentes. La cuota hipotecaria continuará durante décadas, mientras que la cuota del préstamo personal se superpone durante su plazo. Aunque esta segunda deuda termine antes, durante el periodo de coincidencia puede reducir de forma importante la capacidad de ahorro.

Para valorar el coste no deben sumarse solo las cuotas. Hay que revisar la TAE de cada contrato, las comisiones que procedan, el total adeudado y la duración. Dos financiaciones con cuotas aparentemente asumibles pueden generar un coste acumulado considerable si se mantienen durante años.

También debe reservarse margen para una posible subida de costes en el hogar. Si la hipoteca es variable, la cuota puede cambiar con las revisiones previstas en contrato. Si el presupuesto ya está muy tensionado por el préstamo personal, cualquier incremento puede tener un impacto mayor.

Cancelar un préstamo antes de pedir la hipoteca puede mejorar la solvencia, pero no siempre compensa

Reducir o cancelar una deuda antes de solicitar una hipoteca puede mejorar la fotografía de solvencia porque elimina una cuota mensual y reduce los compromisos pendientes. Sin embargo, no significa que siempre sea la mejor decisión financiera.

Si la cancelación consume prácticamente todo el ahorro, el comprador puede quedar sin dinero suficiente para la aportación propia, los gastos de la compra o un fondo de emergencia. El banco también valora el ahorro y la capacidad de aportar recursos, por lo que conviene analizar el efecto completo y no solo la desaparición de una cuota.

Además, antes de amortizar debe revisarse si el préstamo personal tiene una compensación por reembolso anticipado y cuál es el capital pendiente. La decisión tiene más sentido cuando el ahorro de intereses y la mejora del margen mensual justifican utilizar esos fondos.

Una alternativa puede ser reducir parcialmente la deuda si las condiciones lo permiten y mantener suficiente liquidez. No existe una solución universal: el objetivo es presentar una estructura financiera con menos presión mensual sin destruir el colchón necesario para comprar y mantener la vivienda.

Alternativas para evitar una segunda financiación en la compra de vivienda

Si la combinación se plantea porque falta ahorro para comprar, conviene revisar primero si existen otras vías que eviten añadir una segunda cuota. Dependiendo del perfil, algunas entidades pueden financiar un porcentaje superior al habitual, aunque la concesión depende del riesgo, de la vivienda y de la situación financiera.

También pueden existir programas públicos de avales o ayudas dirigidos a determinados compradores, territorios o perfiles. Sus requisitos cambian con el tiempo, por lo que deben revisarse en la convocatoria vigente y no asumirse como una financiación automática.

Otra alternativa es retrasar la compra y aumentar el ahorro. Puede parecer menos atractivo que completar inmediatamente la entrada con un préstamo personal, pero reduce el endeudamiento inicial y mejora el margen una vez firmada la hipoteca.

Si la necesidad de financiación no está vinculada a la entrada sino a una reforma o a otro gasto posterior, puede tener sentido separar temporalmente las decisiones. Primero se formaliza una hipoteca sostenible y, una vez conocida la capacidad real de ahorro en la nueva vivienda, se decide si es necesario asumir otra financiación.

Errores que pueden complicar una hipoteca cuando ya existe otro préstamo

El primer error es calcular cada cuota por separado. Una hipoteca puede parecer asumible y un préstamo personal también, pero el presupuesto no los paga por separado: los dos se descuentan de los mismos ingresos. Hay que sumar todas las obligaciones antes de valorar la operación.

El segundo error es tratar una entrada financiada como si fuera ahorro. Si el dinero procede de un préstamo, existe una deuda que modifica la solvencia. Ocultarla o confiar en que no aparezca en la información consultada por la entidad puede poner en riesgo el proceso hipotecario.

El tercer error es adquirir nueva deuda justo antes de firmar pensando que la hipoteca ya está asegurada. La situación financiera puede volver a ser relevante antes de la formalización, especialmente si el cambio es significativo.

Por último, no conviene utilizar todo el margen mensual disponible para cuotas. Una vivienda genera gastos recurrentes y extraordinarios. Si después de pagar hipoteca y préstamo personal no queda capacidad de ahorro, cualquier imprevisto puede convertir una estructura aparentemente viable en una situación de sobreendeudamiento.

Checklist antes de combinar una hipoteca y un préstamo personal

Antes de contratar dos financiaciones conviene comprobar si el conjunto tiene sentido. Este checklist ayuda a revisar las preguntas esenciales sin confundir aprobación bancaria con sostenibilidad financiera.

  • ¿Cuánto debo actualmente? Anota capital pendiente, cuota y fecha de finalización de cada préstamo.
  • ¿Cuánto pagaré de hipoteca? Utiliza una cuota realista y ten en cuenta posibles variaciones si el tipo no es fijo.
  • ¿Cuál será la suma mensual? Hipoteca, préstamo personal, tarjetas y otras obligaciones deben verse juntas.
  • ¿Cuánto dinero queda después? Debe existir margen suficiente para gastos ordinarios, vivienda, ahorro e imprevistos.
  • ¿El préstamo personal se contrataría antes de firmar? Si es así, puede alterar el estudio de solvencia de la hipoteca.
  • ¿La entidad conoce todas las deudas? La información aportada debe ser completa y coherente con la consulta crediticia.
  • ¿La entrada procede de ahorro o de deuda? No producen el mismo efecto sobre la fortaleza financiera del comprador.
  • ¿Puedo cancelar alguna deuda sin quedarme sin ahorro? Reducir cuotas puede ayudar, pero no a costa de eliminar todo el colchón.
  • ¿He revisado alternativas? Más ahorro, otra estructura hipotecaria o programas públicos pueden reducir la necesidad de un préstamo adicional.
  • ¿Podría mantener ambas cuotas si mis gastos suben? La prueba de resistencia debe hacerse antes de firmar.

Una combinación sólida es aquella en la que las dos cuotas siguen siendo asumibles sin depender de refinanciar otra vez, utilizar tarjetas para llegar a fin de mes o agotar por completo el ahorro disponible.

Hipoteca y préstamo personal a la vez: la compatibilidad existe, pero la solvencia decide

Tener una hipoteca y un préstamo personal a la vez es posible. No existe una prohibición general que impida solicitar una hipoteca porque ya se esté pagando un préstamo, ni contratar un préstamo personal porque exista una hipoteca. Pero cada nueva deuda debe superar un estudio de solvencia.

Si te preguntas “si estoy pagando un préstamo, ¿puedo pedir una hipoteca?”, la respuesta depende de cuánto pesa esa cuota dentro de tus ingresos, qué otras obligaciones existen y qué margen queda para la futura hipoteca. La CIRBE y la documentación financiera permiten a la entidad analizar ese conjunto.

Combinar hipoteca y préstamo personal para financiar una compra puede resolver una falta de ahorro, pero también aumenta el coste y concentra dos cuotas durante los primeros años. La entrada financiada no debe tratarse como si fuera ahorro propio.

Y si estás pensando en pedir un préstamo antes de firmar la hipoteca, el momento importa. Una nueva obligación puede cambiar la solvencia que el banco había estudiado. La regla más útil es sencilla: antes de asumir la segunda deuda, calcula el conjunto completo y asegúrate de que seguirá quedando margen suficiente después de pagar ambas cuotas.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre tener una hipoteca y un préstamo personal a la vez.

Cinco respuestas directas sobre préstamos activos, CIRBE, entrada, firma de la hipoteca y segunda financiación.

Si estoy pagando un préstamo, ¿puedo pedir una hipoteca?

Sí. Tener un préstamo personal activo no impide automáticamente solicitar una hipoteca. La entidad sumará esa deuda al resto de tus compromisos y decidirá si tus ingresos permiten asumir también la futura cuota hipotecaria.

¿Se puede combinar hipoteca y préstamo personal para comprar una casa?

Puede ser posible, pero ambas deudas se analizan conjuntamente. Si el préstamo personal sirve para cubrir la entrada o parte de la compra, aumenta el endeudamiento y puede reducir el importe hipotecario que el banco considere sostenible.

¿Puede el banco saber que tengo otro préstamo?

La entidad puede consultar la CIRBE y otras fuentes previstas en el análisis de solvencia. La CIRBE recoge información sobre préstamos, créditos, avales y garantías declarados por las entidades y sirve para valorar el riesgo del solicitante.

¿Qué pasa si pido un préstamo personal antes de firmar la hipoteca?

La nueva deuda puede cambiar la solvencia que el banco había estudiado. Si aumenta de forma relevante tus compromisos, la entidad puede necesitar reevaluar la operación y las condiciones previstas antes de la firma.

¿Puedo pedir un préstamo personal después de firmar la hipoteca?

Sí, puedes solicitarlo, pero será una operación nueva y deberá superar su propio estudio de solvencia. La cuota hipotecaria contará como un compromiso existente y reducirá el margen disponible para asumir otra deuda.

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